Si tuviste un día complicado, esquivo,malo, tienes que pensar que tu existencia es para disfrutar sin perder ni un segundo. Siente la vida, disfrútala, viaja, sácate el rencor.

Lo primero que tienes  que hacer es convocar, en la “pantalla de tu mente”, a todos aquellas personas que sientes que te han dañado.

Pueden estar o no encarnados.

Durante unos minutos dí en voz baja o alta, como te sientas mejor: “Te perdono”.

Dí a esa persona todo lo que sientes. Escríbelo también si tienes ganas.

La idea es liberar el dolor.

Trata de visualizar a una persona divina que vino a enseñarte algo. Ese otro que te dañó, es en realidad un maestro de vida.

Perdona y limpia tu corazón de odio, de venganzas, de resentimientos, rencores e iracundias. Cuesta un poquito, pero el resultado es maravilloso: un día te despiertas y descubres que esa pantalla mental está vacía.

Por eso, te repito, vale el esfuerzo de tomarte unos minutos para perdonar a esos seres con los que estás en conflicto internamente.

¿Perdonar a alguien significa seguir viendo a esa persona y olvidar lo que pasó?

Perdonar no significa olvidar ni tener que seguir en un vínculo que no nos potencia.

Uno nunca olvida. ¿Por qué uno no puede olvidar? Porque la mente va siempre hacia el pasado.

La idea es que recuerdes sin involucrarte emocionalmente.

Cuando perdonas, lo haces en tu corazón. Perdonar es un acto de humildad, de grandeza y de crecimiento interior. Se dice que el que ama tiene todos los perdones resueltos.

Fuente: Minuto Uno