Patanjali,  pensador hindú y reconocido yogui, identificó 8 aspectos interrelacionados de la práctica de yoga. Las 8 son igualmente esenciales para refinar la mente y discernir lo real de lo ilusorio. Son llamadas “ramas” o “partes” en lugar de pasos para enfatizar su naturaleza integrada. Las ramas crecen en relación unos con otras, permitiendo el uso coordinado de todas. Las ocho ramas son:

  1. Yama. Código social.
  2. Niyama. Código personal.
  3. Asana. Postura.
  4. Pranayama. Control de la energía. Regulación de la respiración.
  5. Pratyahara. Aislamiento sensorial de estímulos externos.
  6. Dharana. Concentración. Calma mental.
  7. Dhyana. Meditación.
  8. Samadhi. Superconsciencia. [/box]

YAMA. Código de conducta social.

  • Ahimsa: No violencia.
  • Satya: No mentir o engañar.
  • Asteya: No robar.
  • Brahmacharya: Contente. No seas bipolar.
  • Aparigraha: No avaricia. Compartir.

NIYAMA. Código de conducta personal.

  • Saucha: Limpieza interna y externa.
  • Santocha: Satisfacción y serenidad.
  • Tapas: Austeridad. Disciplina.
  • Swadyaya: Introspección y autoconocimiento.
  • Ishwara Pranidana: Rendición.

ASANA. Postura.

El Yogui consigue una postura de meditación (Padmasana, Siddhasana o Sukhasana) firme y confortable, con estabilidad física y mental, que permita profundizar en el Yoga.

PRANAYAMA. Regulación de la respiración.

La retención respiratoria es muy importante, en la respiración suspendida, con la práctica suficiente, la Kundalini ascenderá  al Chakra superior, donde se unirán la Consciencia y la Energía, originando el Samadhi o despertar definitivo.

PRATYAHARA. Aislamiento sensorial de estímulos externos.

Mirar hacia dentro, progresivamente conseguimos desconectarnos de los estímulos exteriores. Profundizando se consigue aislar la consciencia de los estímulos sensoriales y de la actividad psíquica.

DHARANA. Concentración.

Dharana es mantener la concentración de la mente en un objeto, ya del cuerpo, ya exterior al cuerpo. Para desarrollar la concentración enfocamos la mente en un Mantra, en un Chakra, en la respiración, etc…

DHYANA. Meditación.

Prolongando el flujo continuo de atención al objeto de concentración (Dharana), surge la meditación o Dhyana. Es un proceso que no puede forzarse. El Yogui, con perseverancia, crea la situación adecuada para que suceda.

SAMADHI. Superconsciencia.

Culminando el proceso meditativo, se desemboca en el estado de Conciencia Universal. La mente, la dualidad, ha sido trascendida. No hay palabras que puedan explicarlo adecuadamente. En este estado, el Yogui alcanza la iluminación o liberación en vida (Jivan Mukta)

Fuente: YogaNet