En primer lugar los hijos, después la pareja y, por último, nosotras. Esa es la fórmula histórica que la mayoría de las mujeres occidentales aplicamos en el desarrollo de nuestras vidas. Para el Kundalini yoga la ecuación es inversa: debemos tener, antes que todo, una relación con nosotras mismas.

“Si quieres saber cómo es el estado de conciencia de una nación, entonces debes conocer a sus mujeres”. Eso decía Yogi Bhajan, uno de los maestros que promovieron el Kundalini yoga en Occidente. La instructora Nam Nidhan Kaur Khalsa se formó con él y desde hace más de 15 años abraza la misma convicción.

“En nuestra cultura (occidental), lamentablemente, creemos que ser mujer es ser sexi, porque eso nos han enseñado. Y ese rol malentendido nos inseguriza. Cuando la mujer es insegura, toda la humanidad lo es. Es importante ayudar a desarrollarse a las mujeres porque eso significa el crecimiento de toda la sociedad”, explica Nam Nidhan, quien también es fundadora de Mujer de Luz, una organización sin fines de lucro que este año recibió un reconocimiento del Sernam por su difusión del Kundalini yoga (de manera gratuita y sin financiamento estatal) en sectores vulnerables de la sociedad.

“La fundación nace como una organización que utiliza las herramientas de Kundalini yoga y de meditación para ayudar a mejorar la salud mental física y emocional de las mujeres, entendiendo a las mujeres como el pilar de la sociedad. Nosotras somos las formadoras del carácter de la identidad de todo ser humano y nuestro estado emocional, de conciencia, del sistema nervioso y de energía afecta directamente a todos los que nos rodean, especialmente a los niños (…) Desde hace unos 40 años hasta la fecha los roles que las mujeres cumplimos son muy vriados. Contamos con mucha capacidad cerebral para lidiar con varias cosas al mismo tiempo, pero la mayoría están colapsadas y eso tiene directo efecto sobre las personas que están cerca”, explica Nam Nidhan, y agrega que la práctica de kundalini recarga nuestra energía porque secreta neurotransmisores que hacen bien. “Actúa como si fuese una droga”, dice, solo que esta es producida por nosotros mismos.

¿Qué le diría a la gran mayoría de las mujeres que no tenemos tiempo para hacer yoga? La belleza del Kundalini yoga es que puedes ocupar 15 minutos diarios: no necesitas una sesión enorme de dos horas, aunque si lo haces te hará muy bien, claro, pero solo 15 minutos de practica al día bastan para cambiar el funcionamiento del cerebro, modificar el voltaje de tu sistema nervioso y transformar el cómo trabajan tus glándulas. Eso te traerá equilibrio y estabilidad (…) La mujer hoy más que nunca necesita tener herramientas para equilibrarse en relación a ella misma y definir quién es, porque si uno no tiene una base sólida, tambalea fácilmente ante los golpes de la vida.

¿Y qué rol juega el hombre en esta comprensión del rol femenino en la sociedad? Así como la mujer comenzó en los últimos 40 años su lucha de igualdad y hoy día esos espacios se han alcanzado relativamente, el hombre también está sujeto a esos cambios. Ellos han vivido aferrados a una creencia sobre lo que es ser hombre, y eso los ha reprimido muchísimo, pero últimamente están abriéndose a conocerse mejor; muchos están practicando yoga para encontrar su equilibrio y experimentan su ser femenino -es decir la música, el arte y la espiritualidad-, facetas que durante mucho tiempo fueron negadas o ridiculizadas.

¿Cómo se puede avanzar en fortalecer el conocimiento femenino? Si tú estudias la historia y entiendes cuál es la educación que hemos recibido para ser mujeres, encuentras un conocimiento sutil que pasa de generación en generación. Tras eso uno puede ver muchísimo dolor, enojo y victimización (…) El sufrimiento de la mujer se remonta a 6.000 años; a nivel mundial fuimos explotadas y puestas en venta, y eso quedó como un estigma del inconsciente colectivo, entonces actualmente no sabemos cómo encontrar nuestra fortaleza. Hoy la publicidad y el sistema que vivimos de cierta forma usa a la mujer para vender los productos y ella se pierde en ese juego de mercado, en encontrar quién es ella realmente. La meditación y el Kundalini yoga, entonces, son potentes caminos de autoconocimiento.

¿Cuál es el cambio en el planteamiento del conocimiento femenino que ustedes promueven? Tenemos tres focos de trabajo. Uno es ayudar a desarrollar la identidad individual de la mujer, su fuerza femenina y su seguridad personal. El segundo foco es la mujer y su pareja, y por último nos centramos en la relación de la mujer con sus hijos. Esa es la secuencia correcta. Culturalmente hemos aprendido que los hijos y la pareja son primero y nosotras estamos al último en prioridades, pero es todo lo contrario; deberíamos tener primero una relación con nosotras mismas para lograr una armonía con los demás.

Talleres en chile y en el mundo


En Mujer de Luz se dictan cursos pagados de yoga. Hasta junio se realizará el taller Mujer Verdadera; el 11 de junio parte el ciclo El Alma en la Pareja y en los próximos meses comenzará uno dedicado a la crianza de los hijos. Con los fondos recaudados se financian las clases de yoga que se imparten en sectores vulnerables del país.

Más informaciones en http://www.mujerdeluz.org/

Además, Mujer de Luz tiene un convenio con Sernam: la fundación apoya (sin recibir dinero a cambio) los programas que la entidad estatal imparte para víctimas de violencia intrafamiliar, mujeres solteras y adolescentes embarazadas.

Pero Mujer de Luz no solo realiza actividades en Chile. Actualmente imparten talleres en Colombia, España Perú, Ecuador y, recientemente, hasta en China. “En Colombia, por ejemplo, trabajamos un programa con mujeres que fueron abusadas sexualmente por la guerrilla, les enseñamos a meditar porque a través de esa técnica desarrollan su autoestima y el amor al prójimo y así sanan el trauma. El yoga tiene mucha relación con ayudar a sanar traumas a nivel físico, liberando el sistema nervioso”, dice Nam Nidhan.

Fuente: http://www.revistamujer.cl/2014/05/12/01/contenido/la-fuerza-femenina-segun-el-kundalini-yoga.shtml/