¿Puede arruinarnos un mal desayuno el trabajo realizado durante la clase de yoga? La respuesta es sí. Nos lo explica Esther Caballero, profesora de yoga en un taller que combina este ejercicio con cocina. Se llama “yoga+desayunos saludables” y se lleva impartiendo desde hace algunos meses en un antigua fábrica de harinas situada en el corazón del Poblenou (Barcelona) reconvertida en un espacio multidisciplinar dedicado integramente a eventos y cursos gastronómicos.

“Para empezar, hay mucha gente que desayuna antes del yoga, cuando lo más recomendable es hacerlo después”, dice Caballero. Para ella, es la manera natural de cerrar el círculo una vez hecho el ejercicio, de “nutrir las asanas –posturas, en sánscrito– y las respiraciones que previamente hemos realizado”.

Son los ingredientes básicos que Caballero nos propone para un bueno desayuno después de una clase, pero para ir un paso más allá Lara Lapetrella, chef y dueña del catering de cocina saludable Lapetrella, quien imparte la otra parte del taller en Roc35 –es decir, enseña a cocinar después del ejercicio– nos da algunas ideas más.

«El desayuno nutre las asanas –posturas, en sánscrito– y las respiraciones que previamente hemos realizado durante el yoga”

“En mis viajes a la India descubrí la cocina ayurvédica”, dice, una práctica con más de cinco mil años de antigüedad vinculada al yoga que para ella es vital: “desayunar bien después del ejercicio es otra forma de cuidarse”.

Por ejemplo, un crep de trigo o avena, que mucha gente lo da por imposible porque parece muy difícil de preparar, pero si remojamos el grano el día anterior, cocinarlo a la hora del desayuno es muy simple”, cuenta.

¡Anímate a dar el paso a la comida consciente y sorpréndete con todos los beneficios que tiene para tu práctica!

Fuente: Diario La Vanguardia – Publicación 25/05/2018