La antigua tradición de 3.000 años del yoga fue recientemente catalogada como una buena medicina para el cuerpo por un estudio, algo que los defensores de esta práctica lo han vociferado desde hace muchísimos años compartiendo los beneficios físicos y mentales de esta práctica para la persona que la realice.

Múltiples estudios demuestran que el yoga ayuda a regular los niveles de glucosa en la sangre, a mejorar las dolencias musculares y óseas, a moderar el sistema nervioso y a regular el sistema cardiovascular. El ritmo es lento y constante, y las posturas son fáciles. El yoga Kundalini combina varios fundamentos que trabajan directamente sobre la vitalidad física y el aumento de la conciencia: estiramientos, posturas corporales, respiración controlada, atención enfocada, conciencia mental y el proceso meditativo.

La técnica básica es estirarse y concentrarse en mantener diferentes posturas mientras se controla la respiración. Esta práctica te aleja de los pensamientos y preocupaciones mientras te mueves a través de poses con nombres como cobra, arquero o vaca gato que requieren equilibrio y concentración. Mantenerse enfocado en el cuerpo y la respiración le da a su cerebro un descanso largamente esperado. Después de una sola sesión, es posible salir con una mente más tranquila, una sensación más ligera, refrescada y con la mente despejada.

Pero, ¿qué tan efectivo es el yoga para mejorar la salud mental, específicamente para disminuir el trastorno de ansiedad generalizada (TAG), una condición con nerviosismo crónico y preocupación? El TAG es común, perjudicial y poco tratado. Aunque muchos pacientes con TAG buscan intervenciones complementarias y alternativas, incluyendo el yoga, faltan datos que apoyen la eficacia del yoga o cómo se compara con tratamientos de primera línea como la terapia cognitivo-conductual (TCC), un enfoque terapéutico que ayuda a los pacientes a identificar y reformular el pensamiento negativo.

Un nuevo estudio de la Escuela de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York asignó aleatoriamente a 226 adultos, diagnosticados con TAG, a uno de tres grupos de estudio. El objetivo del estudio era determinar si el yoga Kundalini (93 participantes) y la TCC (90 participantes) son más eficaces que un grupo de control que incluía educación sobre el estrés (43 participantes) y si el yoga es tan eficaz como la TCC para el tratamiento del TAG. Después de tres meses, la intervención de 12 semanas mostró que el yoga reduce significativamente el TAG en adultos.

Los grupos que recibieron tratamiento con Kundalini yoga o TCC fueron más eficaces que la educación sobre el estrés, pero la TCC fue más eficaz que el Kundalini yoga. El 54% de los que practicaron yoga cumplieron con los criterios de respuesta para mejorar significativamente los síntomas en comparación con el 33% en el grupo de educación sobre el estrés. De los tratados con TCC, el 71% cumplió con estos criterios de mejora de los síntomas. Los investigadores concluyeron que, aunque el yoga es efectivo para el TAG, la TCC sigue siendo el tratamiento de referencia.

Según la Asociación de Ansiedad y Depresión de América, el TAG es una condición común que afecta a 6,8 millones de adultos o al 3,1% de la población de Estados Unidos cada año. Las personas con TAG pueden anticipar un desastre o preocuparse demasiado por el dinero, la carrera u otros asuntos. El trastorno causa preocupaciones injustificadas cuando no hay evidencia aparente de preocupación. Desafortunadamente, muchos de los que sufren son reacios o no pueden acceder a tratamientos basados en la evidencia, y muchos adultos no están dispuestos a tomar medicamentos para el trastorno.

El nuevo estudio construye evidencia que sugiere que la popular, disponible y barata práctica del yoga puede ser útil para tratar la ansiedad en los adultos. Y con la práctica regular, posiblemente pueda ayudar a reducir los problemas de trabajo. Según la investigadora principal, la Dra. Naomi Simon, profesora del Departamento de Psiquiatría de Langone Health de la Universidad de Nueva York, “nuestros hallazgos demuestran que el yoga, que es seguro y está ampliamente disponible, puede mejorar los síntomas de algunas personas con este trastorno y podría ser una herramienta valiosa en un plan de tratamiento general”.

Fuente: Morbo