Actitud mental libre en cuerpo y mente

Actitud mental libre en cuerpo y mente

La actitud mental es importante para lograr buenos resultados durante la meditación. Para cambiar los aspectos inconscientes de nuestra personalidad primero necesitamos desarrollar una conciencia de lo que sucede en la periferia de nuestra mente, lo que incluye la capacidad de percibir tanto lo obvio como lo relacionado a las corrientes profundas de nuestra conciencia.

Manteniendo una atención cerrada e impulsada por la preocupación, no es posible alcanzar este entendimiento, sin embargo, una actitud abierta e inclusiva sí tiene este potencial. En esta entrada, en colaboración con 2×3, hablaremos de la importancia de la actitud mental en la meditación y la práctica de yoga.

 

Meditación no directiva

Cada vez son más las personas que reconocen que la actitud durante la meditación es importante para alcanzar los distintos beneficios del proceso. Varios estudios científicos confirman que la meditación no directiva produce distintos efectos fisiológicos en el cuerpo y en el cerebro. Este tipo de meditación se focaliza en la respiración y deja fluir libremente los pensamientos y las imágenes.

 

¿Cuál es la importancia del yoga?

Algunas personas parecen pensar que la actitud mental tiene poca importancia en la práctica de yoga, sin embargo, según nuestra experiencia, la actitud mental influye fuertemente en los efectos que puede producir esta disciplina. Mientras que un camino hacia la percepción interior pasa por la mente, otro pasa por el cuerpo, y el yoga proporciona una relajación profunda que estimula un proceso de exploración interior. Esta práctica es una especie de meditación basada en el cuerpo, que hace que la mente sea más receptiva y abierta.

Cuando el yoga es practicado en combinación con la meditación, mejora el efecto meditativo del practicante, ya que por lo general se medita mucho mejor después de una secuencia de ejercicios. El yoga meditativo es particularmente útil en meditaciones largas, ya que ayuda a superar los disturbios corporales que, de otro modo, nos impedirían profundizar en la meditación.

Un estado de meditación corporal

El proceso de meditación profunda es una experiencia en la que el cuerpo está fuertemente involucrado. La investigación científica sobre la meditación ha documentado que cuando una persona está meditando se encuentra en un estado corporal con ciertas características que difieren del descanso y el sueño, de hecho, hay una expresión corporal de la profundización interior, que se crea mediante la repetición del sonido de la meditación.

En el entrenamiento físico ordinario la frecuencia cardíaca aumenta y la respiración se ve desafiada, esta forma de entrenamiento corporal ocurre a través de un alto nivel de actividad física y es importante para el bienestar y la salud de las personas. Por otro lado, a través del yoga meditativo el cuerpo funciona en un nivel de actividad más bajo, en este caso la movilización física y la relajación profunda aumentan la flexibilidad de la persona. Ambos tipos de entrenamiento son importantes y ambos deben ser practicados con regularidad.

¿Qué tipo de yoga quieres aprender?

En la actualidad existen una gran cantidad de tipos de yoga que puedes practicar, gracias a esto puede resultar útil conocer algunos principios básicos de esta práctica para saber cuál elegir. Es posible practicar yoga como entrenamiento físico, al igual que los aeróbicos y la gimnasia, y también puedes buscar efectos meditativos y una percepción personal más profunda a través de esta disciplina.

El entrenamiento corporal convencional produce ciertos beneficios, pero no contribuye al procesamiento de los aspectos más profundos de la personalidad, esta es una de las ventajas más importantes que ofrece el yoga. Lo recomendable es saber qué tipo de yoga te gustaría practicar para buscar un instructor especializado. Debes recordar que aunque el yoga sea una sola disciplina, tiene vertientes que puedes aprovechar de acuerdo a los resultados que busques.

 

¿Meditar es dejar la mente en blanco?

¿Meditar es dejar la mente en blanco?

¿Meditar es sentarte en la postura de la flor de loto, horas y horas en algún rincón con incienso, para conseguir poner la mente en blanco y en el mejor de los casos levitar?

Tráfico, bandeja de entrada llena, el grupo de whatsapp del cole, el del trabajo, Facebook, Twitter, Instagram, otra notificación, noticias, información, obligaciones, superación, éxito, facturas, miedo, un mes de vacaciones y gracias, no hagas mucho ruido que los niños duermen, control, seguridad…

Encuentras un rato para un café, estás agotado y la comunicación se convierte en aprovechar las pausas para meter lo propio, necesitas desahogarte, vuelves a casa, ha sido un diálogo de sordos, no te has escuchado, no te has desahogado.

STOP.

Si no has tenido tiempo de pararte y escucharte a ti mismo, ¿cómo vas a escuchar a los demás?

Por lo tanto, en primer lugar, tendrás que pararte, escucharte, y ver qué te cuentan tus emociones ¿Cómo te sientes?

Y es ahí donde entra en juego la meditación:

Silencio: solo bajando el volumen de tu entorno, podrás escucharte, comienza la aventura interior.

Quietud: quedarte quieto requiere disciplina, autocontrol, significa realizar aquello que determinas hacer.

¿Qué obstáculos te puedes encontrar?

Inquietud corporal: se te duerme un pie, te duele la espalda, el cuello…

Distracción mental: “con todo lo que tengo que hacer y aquí sentado, meditando”.

Sombras: si vives tienes heridas, si paras te las puedes encontrar de frente y no suelen ser agradables. El problema no es que te dejara esa persona que tanto querías, el verdadero problema es cómo transitas el duelo o si te sientes identificado con la herida (siempre me dejan, moriré solo).

No existe experiencia humana intensa que no transite en algún momento por el dolor, así que míralo de frente, ponle pasión, detrás de ese dolor que sientes ahora está el aprendizaje.

Por lo tanto, cada vez que meditando aparezcan tanto los calambres, como la mente charlatana o se remuevan tus heridas, sigue respirando, concéntrate en la respiración.

“Basta mirar algo para transformarlo”

La meditación sirve para verte, para ser tú mismo, no en función de lo que tienes, ni de lo que te hacen los demás, meditar es encontrar tu esencia, como si fueras un compás, te clavas en el centro y sale un bonito círculo, tu círculo.

Olvídate de la perfección, no consiste en eso, no estamos hablando de personas perfectas sino de personas auténticas.

Así que la meditación te dará:

Lucidez: claridad mental.

Coraje: si ves claro lo que sientes y en qué momento te encuentras,  podrás actuar en consecuencia.

Frutos: tu vida comenzará a tener sentido

Alegría: te has encontrado, eres tu mejor amigo y compañero de vida

¿Te atreves?

¡Hora de caminar!

Fuente: Informa Valencia

Si lo tuyo es el ‘running’, tienes que hacer yoga

Si lo tuyo es el ‘running’, tienes que hacer yoga

Promete aumentar la velocidad, la flexibilidad y la resistencia mientras recorta la probabilidad de sufrir una lesión. ¿Alguien da más?

Los ves dondequiera que vayas: trotando por el paseo marítimo, por los parques, las aceras. Ahí están por las mañanas, antes de que salga el sol, y ahí siguen por las noches, tras una larga jornada, dejándose la piel en pantalones cortos y medias altas… Es oficial: los runners son una plaga. Una bien informada, eso sí: entre los trucos que comentan en sus clubs, lo que leen en las revistas y el totum revolutum que circula por las redes sociales, poco hay que los aficionados a quemar suela no sepan ya sobre las series, sobre cómo sacar provecho a los días de descanso y acerca del fartlek (del sueco, “jugar con la velocidad”). La mayoría saben bien que deberían incluir en sus rutinas el trabajo de fuerza y los estiramientos, pero no tantos se aplican el cuento —que el lector se pregunte si está entre ellos…—. Menos corredores aún son conscientes de que una opción para introducir estos dos términos en la ecuación y ser más veloces, flexibles, resistentes, además de menos propensos a sufrir lesiones, es combinar las tiradas con ejercicios de yoga. Pero así es.

Para poner la cadera en su sitio, menos suela y más colchoneta

Ante la sola idea de apuntarse a una clase de yoga, lo primero que se le pasa por la cabeza a un indocumentado de las asanas (así se llaman las posturas, que se mantienen entre 30 segundos y 2 minutos) puede tener cierto tufillo a insustancial terapia antiestrés. Y es cierto que el yoga proporciona herramientas para desarrollar la fortaleza mental y el autocontrol. También lo es que estos recursos pueden ser muy útiles si tienes que preparar una media maratón mientras te haces cargo de llegar a fin de mes, entre las tensiones de jefes y cuñados —imagínate una carrera de ultrafondo—. Pero, ¿insustancial? Nada de eso. Sí, hay un componente antiestrés en el yoga, por sí mismo importante, pero ofrece mucho más. También fortalece la musculatura mediante ejercicios isométricos, en los que se mantiene una posición durante un tiempo prolongado, e isotónicos, un término que se refiere a los movimientos dinámicos. Además, puede ayudar a adoptar un patrón de respiración más eficiente, lo que implica aumentar la resistencia y la capacidad para cubrir mayores distancias acusando menos el cansancio. Correr no solo es mover las piernas.

Por si fuera poco, el yoga puede estar entre los recursos para abordar los tres problemas que todo runner que se precie debe afrontar tarde o temprano. El primero, que correr muscula mucho más las piernas que el tren superior, por lo que conviene buscar un ejercicio que tonifique el tronco y los brazos. El segundo problema es que, por muy cardiovascular que sea este ejercicio, si quieres mejorar tu rendimiento debes dedicarle tiempo al trabajo de fuerza: es el secreto para correr más rápido sin dar una zancada de más. Por último, demasiados corredores populares tienden a estirar menos de lo que deberían después de los entrenamientos, lo que a la larga provoca una falta de movilidad y flexibilidad, incluso el acortamiento de algunos músculos.

La instructora de yoga Irene Alda explica cómo esta disciplina puede ayudar en todas estas circunstancias, especialmente en lo que tiene que ver con el último punto. Entre otras cosas, Alda imparte talleres de yoga específicos para corredores. Como en su día fue atleta de competición, conoce bien los desequilibrios de fuerza y flexibilidad que pueden aparecer cuando uno se aficiona al running. “Al correr se obtiene resistencia y fuerza, pero la flexibilidad disminuye sin un correcto programa de estiramientos y movilidad. Hacer yoga con regularidad ayuda a mejorar y mantener la flexibilidad mientras corres, y unas articulaciones flexibles permitirán a tu cuerpo encontrar una zancada más eficiente”, explica.

Alda asegura que “una mayor movilidad articular en los pies, las caderas y la columna eliminarán tensiones y servirán para prevenir y curar lesiones típicas de corredores, como acortamientos de isquiotibiales, tendinitis, pata de ganso, fascitis plantar y lumbalgias”. Según su propia experiencia, en las innumerables formas en las que se nos presenta el yoga también hay perlas que ayudan en el capítulo de la recuperación: “Una de mis grandes recomendaciones es hacer todos los días la postura de piernas contra la pared (viparita Karani) durante 10 minutos antes de acostarte: estiras los gemelos y, de paso, los isquios de forma pasiva. Personalmente, he observado que me ayuda a recuperar muchísimo después de un entrenamiento duro o una tirada larga”. Alda tiene muchos más consejos.

Cuando corres un kilómetro, el pie golpea el suelo unas 800 veces con la fuerza de dos o tres veces tu peso. No es de extrañar que los corredores se quejen habitualmente de dolores de espalda (un caso en el que aún puedes hacer ejercicio) y de rodilla… Pero no es correr lo que produce el malestar, sino los desequilibrios corporales en el momento de compensar el impacto. El problema es que se reduce la flexibilidad de la cadera y se acortan los isquiotibiales, que son los músculos de la parte posterior del muslo, los responsables de la flexión de la pierna, y, si la cadera no tiene suficiente flexibilidad, el movimiento que debería hacer al correr se traslada a otra parte del cuerpo, probablemente a la zona lumbar. Con el tiempo, puede aparecer una lesión.

El trabajo para mejorar la flexibilidad de cadera con yoga para runners se basa en tres asanas: la rana (mandukasana), la postura del corredor o ecuestre (ashwa Sanchalanasana) y la del héroe (virasana). Se pueden hacer después de entrenar, aguantando cada una entre 15 y 30 segundos, pero nunca sin haber calentado (en el apartado del calentamiento, el yoga ofrece el famoso saludo al sol, una secuencia de posturas que pueden añadirse a la rutina de preparación para una buena sesión).

Para hacer la rana, hay que arrodillarse sobre la esterilla, de manera que las rodillas estén lo más abiertas posible. Después se separan los pies para que estén alineados con estas, se baja el cuerpo hacia delante hasta apoyar los codos en el suelo y se aguanta en esta posición. La postura del corredor se inicia de pie, dando un paso largo con una pierna, flexionándola y estirando la contraria. Se apoyan los dedos de la pierna que queda detrás, de manera que el talón apunte hacia arriba, y se concentra uno en que la pelvis se mantenga baja y las caderas queden mirando hacia delante, niveladas. Importante: hay que tener cuidando de que la rodilla flexionada no sobrepase la punta del pie, como en una buena sentadilla. Para adoptar la postura del héroe toca ponerse de rodillas, con estas articulaciones juntas y los pies separados. Los empeines tienen que tocar la superficie de la esterilla. Luego hay que sentarse sobre los glúteos e inclinarse hacia atrás, con los codos apoyados en el suelo si es posible. Quien llegue a poner toda la espalda en contacto con el suelo tiene premio: el estiramiento será más intenso.

En cuanto a las asanas que te ayudan a aumentar la flexibilidad de los isquiotibiales (recuerda, los músculos de la parte trasera de los muslos), destacan la postura del perro boca abajo (adho mukha svanasana), la del sauce (janu sirsasana) y la de medio-split. Para iniciar la del perro boca abajo ponte de pie, toca el suelo con las manos y, con un salto o un par de pasos hacia atrás, colócate formando una uve invertida. Con los brazos y las piernas estirados, lleva las caderas hacia el techo y mantén la espalda lo más recta posible. Esta es la postura por excelencia para estirar los isquiotibiales que tanto castigan algunos runners. Para hacer el sauce, siéntate sobre la esterilla con la espalda recta y las piernas estiradas. Dobla una pierna de forma que el pie toque la cara interna del muslo contrario, eleva los brazos y échate hacia delante, hacia el pie estirado. Cuando termines, repite la secuencia con la otra pierna.

La postura del medio-split merece mención aparte. Lo primero es ponerse de pie y echar una pierna hacia atrás, hasta llegar a la postura del corredor. Entonces hay que apoyar la rodilla de la extremidad que está estirada y subir el cuerpo, a la vez que se estira la pierna que estaba doblada. Para que te hagas una idea del resultado: recuerda a un spagat frontal, solo que la pelvis no llega al suelo (si eres capaz de hacer eso fácilmente, no parece que necesites trabajar mucho la flexibilidad). Es conveniente apoyar las manos en dos bloques situados a los lados para no redondear la espalda, y alternar ambas piernas para que el ejercicio sea completo.

Fuente: EL PAIS

Yoga y Coaching: una mezcla de moda

Yoga y Coaching: una mezcla de moda

En Flash Moda conocemos los beneficios de la combinación entre el yoga y el coaching, una mezcla que cada vez gana más fieles. Un método que nos enseña a crear hábitos duraderos en nuestra vida para ganar felicidad, salud, bienestar y calidad de vida.

Nuestra forma de vivir ha cambiado de repente y sin darnos cuenta como consecuencia de la situación que hemos vivido. Muchas personas están cambiando su forma de pensar, la situación nos ha demostrado la importancia del presente, la manera de trabajar también ha cambiado para muchas personas dando un vuelco al ámbito digital.

En todos los cambios siempre hay cosas positivas que debemos saber ver. Las personas podemos transformar nuestra forma de pensar en cualquier momento. Para ello el primer paso que hay que dar es darnos cuenta de ello y el segundo tomar acción. Sin acción no hay éxito.

Poner a punto la mente y el cuerpo en una sesión de yoga unido con coaching. Esta mezcla viene para quedarse y para demostrarnos como el deporte y la orientación de nuestra mente pueden cuidarnos por dentro y por fueraRocío Megía, yoga coaching, nos explica todos sus beneficios.

Se trata de dos herramientas de autoconocimiento y de transformación. Por ejemplo, el coaching trabaja desde fijación de objetivos, metas, realización de sueños… para que todo eso se lleve a cabo, el yoga nos muestra un camino desde la relajación donde tomamos conciencia de la importancia de la respiración, de liberar los pensamientos o de flexibilizar el cuerpo. Es cuando nos damos cuenta que la mente está en el cuerpo.

Al trabajar el cuerpo físico también estamos liberando la mente. Por eso es tan interesante y novedoso conjugar el yoga con el coaching, una mezcla donde cuerpo y mente trabajan de forma simultánea en cada una de las sesiones.

 El deporte y la orientación de nuestra mente nos cuidan tanto por dentro como por fuera
El deporte y la orientación de nuestra mente nos cuidan tanto por dentro como por fuera ERIK BROLIN UNSPLASH

Descubrir los objetivos

Por medio de preguntas, la persona va descubriendo primero, quién es, y segundo qué quiere, y estas preguntas se van hilando con posturas de yoga, donde por medio del movimiento y la emoción la persona puede ir absorbiendo los conceptos e información que va generando en sus pensamientos.

Podemos descubrir cuáles son nuestros objetivos, qué metas queremos alcanzar, qué es lo que nos impide llegar a ellas. Todas las fortalezas y debilidades que nuestra mente tiene y que es importante poner en orden para poder alcanzar nuestros objetivos. Cada vez son más las personas que recurren a un coach para que les ayude a lograr sus objetivos 

Se trabaja mucho más desde dentro, mucho más interno para poder sentir los músculos. Al contrario de lo que pueda parecer, es un deporte donde se trabaja muchísimo, se queman calorías y es necesario un entrenamiento constante para que el cuerpo vaya logrando los objetivos.

Este trabajo no sólo se centra en obtener resultados físicos, ya que el crecimiento personal es parte clave en este camino hacia el bienestar

Beneficios de conjugar en una sesión deportiva yoga y coaching 

La práctica del yoga unido al coaching nos transmite una sensación de tener más energía y de ser más productivos, ya que conseguimos que nuestra mente esté bien enfocada en lo que quiere conseguir, y la persona tienen una sensación de bienestar.

Lo primero que cambia es la higiene postural, muy importante para liberar tensiones y dolores en las articulaciones y músculos del cuerpo. No es lo mismo tener una postura donde los hombros empujan hacia los lados y el abdomen largo; es decir, una postura erguida y con la cabeza alta, que tener una postura donde los hombros se desplazan hacia delante y tendemos a caminar con la cabeza hacia abajo. La postura dice mucho de la actitud de la persona.

Los beneficios del yoga son muchos y bien conocidos: flexibilidad, elasticidad, mejora en la prevención de lesiones gracias a la tonificación muscular, conexión con la mente y ayuda a un descanso de calidad son algunas de las cualidades que ayudan a mantener una buena salud de nuestro cuerpo.

 Al trabajar el cuerpo físico también estamos liberando la mente. Por eso es tan interesante conjugar el yoga con el coaching
Al trabajar el cuerpo físico también estamos liberando la mente. Por eso es tan interesante conjugar el yoga con el coaching SONNIE HILES UNSPLASH

Yoga, la disciplina favorita de las celebrities

No es de extrañar que con estos beneficios, el yoga, sea una de las disciplinas favoritas de modelos, actrices y ‘celebrities’. Incluso las que están más acostumbradas a realizar deportes de alta intensidad no renuncian a la práctica del yoga para complementar sus entrenamientos.

Gisele Bundchen fue de las primeras famosas internacionales que mostró públicamente sus entrenamientos de yoga y transmitiendo a sus seguidores los beneficios que aporta en su vida, tanto a nivel físico como mental.

Otra habitual de este deporte es la actriz española Elsa Pataky que tiene el yoga como una disciplina más de sus rutinas de entrenamiento. La modelo Vanesa Lorenzo es una gran experta y lo practica constantemente en su vida y ha llegado a escribir un libro compartiendo sus experiencias y conocimientos.

Eva Longoria es otra practicante habitual de yoga, al igual que Ariadne Artiles. Todas son un claro ejemplo de la importancia de unos buenos hábitos de vida, una alimentación saludable y de poner a punto cuerpo y mente.

Fuente: RTV

El yoga puede ser igual de efectivo que la medicina para tratar la ansiedad y el estrés

El yoga puede ser igual de efectivo que la medicina para tratar la ansiedad y el estrés

La antigua tradición de 3.000 años del yoga fue recientemente catalogada como una buena medicina para el cuerpo por un estudio, algo que los defensores de esta práctica lo han vociferado desde hace muchísimos años compartiendo los beneficios físicos y mentales de esta práctica para la persona que la realice.

Múltiples estudios demuestran que el yoga ayuda a regular los niveles de glucosa en la sangre, a mejorar las dolencias musculares y óseas, a moderar el sistema nervioso y a regular el sistema cardiovascular. El ritmo es lento y constante, y las posturas son fáciles. El yoga Kundalini combina varios fundamentos que trabajan directamente sobre la vitalidad física y el aumento de la conciencia: estiramientos, posturas corporales, respiración controlada, atención enfocada, conciencia mental y el proceso meditativo.

La técnica básica es estirarse y concentrarse en mantener diferentes posturas mientras se controla la respiración. Esta práctica te aleja de los pensamientos y preocupaciones mientras te mueves a través de poses con nombres como cobra, arquero o vaca gato que requieren equilibrio y concentración. Mantenerse enfocado en el cuerpo y la respiración le da a su cerebro un descanso largamente esperado. Después de una sola sesión, es posible salir con una mente más tranquila, una sensación más ligera, refrescada y con la mente despejada.

Pero, ¿qué tan efectivo es el yoga para mejorar la salud mental, específicamente para disminuir el trastorno de ansiedad generalizada (TAG), una condición con nerviosismo crónico y preocupación? El TAG es común, perjudicial y poco tratado. Aunque muchos pacientes con TAG buscan intervenciones complementarias y alternativas, incluyendo el yoga, faltan datos que apoyen la eficacia del yoga o cómo se compara con tratamientos de primera línea como la terapia cognitivo-conductual (TCC), un enfoque terapéutico que ayuda a los pacientes a identificar y reformular el pensamiento negativo.

Un nuevo estudio de la Escuela de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York asignó aleatoriamente a 226 adultos, diagnosticados con TAG, a uno de tres grupos de estudio. El objetivo del estudio era determinar si el yoga Kundalini (93 participantes) y la TCC (90 participantes) son más eficaces que un grupo de control que incluía educación sobre el estrés (43 participantes) y si el yoga es tan eficaz como la TCC para el tratamiento del TAG. Después de tres meses, la intervención de 12 semanas mostró que el yoga reduce significativamente el TAG en adultos.

Los grupos que recibieron tratamiento con Kundalini yoga o TCC fueron más eficaces que la educación sobre el estrés, pero la TCC fue más eficaz que el Kundalini yoga. El 54% de los que practicaron yoga cumplieron con los criterios de respuesta para mejorar significativamente los síntomas en comparación con el 33% en el grupo de educación sobre el estrés. De los tratados con TCC, el 71% cumplió con estos criterios de mejora de los síntomas. Los investigadores concluyeron que, aunque el yoga es efectivo para el TAG, la TCC sigue siendo el tratamiento de referencia.

Según la Asociación de Ansiedad y Depresión de América, el TAG es una condición común que afecta a 6,8 millones de adultos o al 3,1% de la población de Estados Unidos cada año. Las personas con TAG pueden anticipar un desastre o preocuparse demasiado por el dinero, la carrera u otros asuntos. El trastorno causa preocupaciones injustificadas cuando no hay evidencia aparente de preocupación. Desafortunadamente, muchos de los que sufren son reacios o no pueden acceder a tratamientos basados en la evidencia, y muchos adultos no están dispuestos a tomar medicamentos para el trastorno.

El nuevo estudio construye evidencia que sugiere que la popular, disponible y barata práctica del yoga puede ser útil para tratar la ansiedad en los adultos. Y con la práctica regular, posiblemente pueda ayudar a reducir los problemas de trabajo. Según la investigadora principal, la Dra. Naomi Simon, profesora del Departamento de Psiquiatría de Langone Health de la Universidad de Nueva York, “nuestros hallazgos demuestran que el yoga, que es seguro y está ampliamente disponible, puede mejorar los síntomas de algunas personas con este trastorno y podría ser una herramienta valiosa en un plan de tratamiento general”.

Fuente: Morbo