Por estas razones es muy positivo hacer yoga con tus hijos

Por estas razones es muy positivo hacer yoga con tus hijos

Practicar yoga con tus hijos puede ser muy divertido, además de saludable. Disfruta con ellos de tus asanas favoritas, mientras creáis entre vosotros un vínculo único e irrompible.

Si practicas yoga con asiduidad ya sabes que, más que un deporte, es un estilo de vida que seguramente te encanta compartir con otras personas porque, sin duda, es más divertido hacer yoga en buena compañía. Y eso también incluye a tus hijos, a los que puedes iniciar desde pequeños en la práctica de esta disciplina milenaria, para que sus beneficios alcancen a toda tu familia.

Crea lazos de confianza entre los miembros de la familia

Cuando practicamos yoga estamos realizando un ejercicio que nos permite entrar en conexión con nosotros mismos, pero también con aquellas personas que nos ayudan a llevarlo a cabo. El yoga en familia implica interacción entre todos sus miembros, y para llevarla a cabo es necesaria mucha comunicación y confianza entre vosotros, especialmente al realizar las posturas.

Para tus hijos, tú serás su guía en este camino (y en otros tantos en la vida), y de tu mano sentirá que es capaz de conocerse mejor, a la vez que establece contigo un nuevo lazo emocional, fuerte e irrompible. La palabra yoga significa unión, que es lo que los niños van a sentir consigo mismos y contigo.

Les ayuda a gestionar las emociones

El autoconocimiento al que conduce la práctica habitual de yoga, unido al estado de relajación que se alcanza, ayuda tanto a niños como a mayores a realizar una buena gestión de las emociones. El nivel de introspección al que se llega es un impulso para estar seguros con nosotros mismos y con una mayor confianza para detectar cómo nos sentimos en cada momento. De esta manera, será más fácil para tus hijos identificar y gestionar diferentes emociones, ya sean felicidad, tristeza, enfado, ira o miedo.

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Además, el estado de paz interior que se alcanza con la práctica del yoga no termina ahí, y nos acompaña en otros momentos posteriores, evitando que nos afecten las dificultades del día a día. Y eso lo notas tanto tú como tus hijos.

El yoga supone un ejercicio físico

Gracias al yoga, podéis ejercitaros físicamente toda la familia de una manera saludable. Su práctica ayuda a los niños a desarrollar el equilibrio, la flexibilidad y la coordinación. Este equilibrio físico, por otro lado, se ve también reflejado en su equilibrio mental (y emocional, como decíamos antes).

Se trata de una disciplina que les ayuda a tener una buena conciencia corporal, que se traduce en unabuena postura, cuidando la alineación de las distintas partes del cuerpo. 
El yoga mejora, además, la circulación sanguínea, cuidando de su salud y haciendo que su cuerpo funcione correctamente y lleno de energía.

Aumenta su concentración y su espiritualidad

Uno de los mayores beneficios del yoga es que nos hace vivir el momento presente, el aquí y el ahora, algo muy difícil de conseguir con el ajetreo diario del ritmo de vida actual. Darles a tus hijos la oportunidad de, desde pequeños, ser capaces de organizar su propio caos interno y disfrutar del presente, es un gran regalo que les haces.

Por otro lado, el desarrollo de la concentración, que nos lleva a conectar con nosotros mismos, supone un crecimiento espiritual que nos permite conectar mejor con el mundo que nos rodea, con otras personas, con la naturaleza… y tus hijos lo harán con alegría y creatividad, encontrando lo mejor que hay dentro de ellos.

Fuente: HOLA

¿Sabes qué le pasa a tu cerebro cuando meditas?

¿Sabes qué le pasa a tu cerebro cuando meditas?

Más de una vez debes haber escuchado o leído sobre la importancia de la meditación. Y seguramente imaginas que sólo el Dalai Lama puede y debe hacerlo, que eso no es para ti. Pero estamos aquí para decirte que no sólo es una recomendación, sino que DEBERÍAS hacerlo.

Es una práctica milenaria de la cual la gente jura y perjura sobre su impacto, y por una buena razón. La meditación no solo te ayuda a encontrar el equilibrio emocional en tu vida, a aclarar tus pensamientos y a regresarte la paz. En realidad, meditar cambia tu cerebro.

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Posiblemente estés esceptico a esto, pero Rebecca Gladding es una doctora y psiquiatra en UCLA que estudia la ansiedad, depresión y mindfulness y ha dedicado mucho de su trabajo e investigación a demostrar que 15 a 30 minutos de meditación pueden moldear tu cerebro.

Antes de un hábito regular de meditación, las personas tendemos a tener fuertes conexiones neuronales con la corteza prefrontal ventromedial, lo que Gladding llama el “Centro Yo” del cerebro. Como resultado, interpretamos las sensaciones físicas de ansiedad o miedo como un problema personal, algo directamente relacionado con nosotros. Y tenemos pensamientos repetidos sobre nuestras vidas, los errores cometidos, lo que las personas piensan de nosotros, etc.

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Este “Centro Yo” no es particularmente racional. Pero con la práctica de la meditación se pueden debilitar esas conexiones neuronales, pues ese espacio de centrarse en la respiración da lugar a que el cuerpo no reaccione automáticamente a los pensamientos (con ansiedad o angustia), porque los pones en perspectiva. Ya no tomas los problemas personalmente y los abordas de manera más lógica.

Esto significa que, a través de la meditación, podemos disminuir la ansiedad, el estrés y las situaciones potencialmente peligrosas. Además, las conexiones neuronales que se hacen más fuertes a través de la meditación ayudan a promover la empatía y la compasión, especialmente para las personas que son más diferentes a nosotros, dice Gladding.

Fuente: The Happening

Autobiografía de un Yogui Andino

Autobiografía de un Yogui Andino

A través de una reflexión sobre el modo de vida de las personas en el siglo XXI,y tocando temas como la muerte, la vida, y la naturaleza, Atulananda explica ¿qué es eso de ser Yogui? y como decidió emprender ese camino.

“Cuando no logramos vivir el mundo a nuestra manera, terminamos por odiar al mundo. Por esto debemos cambiar nuestros deseos y confiar en lo que realmente anhelamos”, explicó durante la presentación uno de sus seguidores quien prefirió mantener su nombre en reserva.

Durante mucho tiempo hemos escuchado de la voz de nuestros padres y abuelos la frase “No hagas lo que no quieres que te hagan”, sin embargo Atulananda propone modificar el adagio y remplazarlo por hacer lo que queremos que nos hagan, ya que pensando en positivo todo es mucho más fácil de atraer.

“Es fundamental creer en los adultos mayores, ellos han vivido aquello que debemos evitar, sin embargo no es sencillo porque la juventud siempre cree que puede hacer todo mejor, es una lastima” y agrego que muchas veces para lograr nuestros sueños pasamos por encima de la sabiduría de nuestra familia.

Del Himalaya a los Andes. Memorias de Yogui Andino

El mensaje milenario de los yoguis de la India es ahora conocido y apreciado de forma amplia en todo el mundo. La historia del caminar de los yoguis en tierras andinas está llena de enseñanzas y hermosas anécdotas.

Imagen tomada de: https://www.yogabazar.com/autobiografia-de-un-yogui-andino

La ‘Autobiografía de un Yogui Andino’ dirigida a un amplio círculo de lectores que hallarán en sus páginas una lectura esencia-lista y transparente, sobre los caminos de vida de un peregrino que transita por los recónditos parajes de la búsqueda interior.

Gurudeva Atulananda, es un maestro espiritual de la milenaria ciencia del Bhakti Yoga, o Yoga de la Devoción.  En este libro nos relata su historia de vida, cómo decide volverse un yogui peregrino, los pormenores de cada aventura vivida en su peregrinar, las personas que marcaron su camino, las luchas internas y externas que tuvo que enfrentar y toda una vivencia de profunda e intensa realización.

Fuente: UNIMINUTORADIO

El yoga sigue reinventándose, estos son los nuevos tipos que se adaptan a ti

El yoga sigue reinventándose, estos son los nuevos tipos que se adaptan a ti

Hay un tipo de yoga para cada persona. Solo es necesario que encuentres el tuyo, y no será por falta de opciones.

Practicar yoga, al menos durante una etapa de nuestra vida, parece algo casi ineludible en la  actualidad. Es razonable que así sea,  ya que no dejamos de recibir información acerca de sus beneficios, tanto físicos como mentales, y aquellos que lo prueban raramente lo abandonan.

Si te resistes a caer en sus redes pensando que yoga solo hay uno, y que además es aburrido, nada más lejos de la realidad. El yoga no para de reinventarse, y aquí te dejamos algunas sugerencias de los tipos más novedosos y originales.

Dharma Yoga

Orientado a todo tipo de practicantes, sea cual sea su experiencia en yoga, el Dharma surge en Nueva York de la mano de Sri Dharma Mittra. La esencia de esta modalidad viene del Raja y del Hatha Yoga.

Las sesiones tienen una estructura fija, en la que destacan, tras la meditación inicial, el número deposturas invertidas, que tienen lugar a la mitad de la práctica. La práctica del Dharma combina el ejercicio del cuerpo, el espíritu y la mente. Su objetivo es mejorar la concentración, reducir el estrés, fortalecer nuestro pensamiento y hacer crecer nuestra paz interior, además de mejorar la salud de nuestras cervicales y espalda.

Sivananda Yoga

Este tipo de yoga es ideal para principiantes y para quienes desean poner especial énfasis en la meditación que supone esta práctica. El Sivananda está estrechamente ligado a la parte más espiritual del yoga, aunque también se realizan las posturas más clásicas de manera repetida. De hecho, estas posturas (que son 12) son siempre las mismas en cada sesión, por lo que es perfecto para quien desea aprender a practicar yoga con detenimiento, perfeccionándose más cada día. Al final de cada sesión se realiza una relajación y se presta especial atención al trabajo respiratorio y a los cánticos espirituales.

El yoga sigue reinventándose, estos son los nuevos tipos que se adaptan a ti

Rocket Yoga

Surge en San Francisco en la década de los 80, y fue desarrollado por Larry Schultz. Se trata de un tipo de yoga que se caracteriza por su estilo acelerado y dinámico. No en vano, es el que practicaba con Schultz la banda de rock “The Grateful Dead”. Basado en la práctica más clásica del Ashtanga Yoga, añade numerosas posturas invertidas y equilibrios.

Una de sus mayores virtudes y atractivos es que permite lo que se ellos llamaban “el arte de la modificación”. Este “arte” consiste en dar a los que lo practican la libertad de modificar e interpretar libremente los asanas tradicionales, para evitar la sensación de quedarse atascados con determinadas posturas. Está diseñado para despertar y ejercitar el sistema nervioso, a la vez que se enriquece el espíritu de cada persona.

Strala Yoga

Creado por Tara Stiles, yogi y ex bailarina, este tipo de yoga supuso una auténtica revolución al mezclar con acierto el yoga con la medicina tradicional china y el taichí. Se compone de una secuencia de movimientos fluidos que permiten conectar con la mente, fortalecer el cuerpo y liberarnos del estrés.

Combina diferentes modalidades: basics, energize, strong, relax, core, etc. Utilizan música pop, huyendo del clásico elitismo de las clases newyorkinas, y aseguran que su trabajo abdominal ofrece unos resultados realmente visibles.

Jivanmukti Yoga

Es uno de los estilos reconocidos dentro del Hata Yoga y significa “liberación en vida”. Para practicarlo es necesario contar con una buena forma física y con una gran capacidad de concentración. En clase se trabaja intensamente el aspecto físico, pero también el intelectual, y en cada uno se aborda un tema diferente a través de lecturas, meditación, cánticos, y las secuencias de pranayamas y asanas.

La práctica del Jivanmukti Yoga está enfocada a desarrollar el equilibrio mental, la paciencia, a liberar tensiones y a reducir el estrés.

Fuente: Hola.com

El yoga infantil mejora el comportamiento de los niños

El yoga infantil mejora el comportamiento de los niños

Ramiro Calle, uno de los pioneros indiscutibles del yoga en nuestro país explica en su obra «Yoga para niños» (Kairós) que su práctica «se extienden a todo el organismo y, actuando tanto sobre el cuerpo como sobre la mente, aumenta el rendimiento psicosomático, armonizan cuerpo y mente, disciplinan y fortalecen el carácter». En lo que respecta al público infantil se ha comprobado, prosigue, «que el yoga mejora el comportamiento del niño, estabiliza su carácter (…), equilibra su afectividad,, intensifica su capacidad de concentración y le permite sentirse mejor consigo mismo».

Calle detalla en su libro que a la larga, esta técnica puede desempeñar un papel muy importante para prevenir y ayudar a combatir trastornos habituales en niños y adolescentes. Este profesional se refiere en sus páginas a los relacionados con la alimentación (innumerables trastornos del apetito, sin olvidar la bulimia y la anorexia), a las alteraciones del crecimiento, la hiperactividad propia de la edad, las alteraciones psíquicas, los trastornos de relación con los padres o con otros niños, los problemas derivados de la escolaridad, y un largo etcétera.

Y, ¿cuándo es el mejor momento para empezar con las asanas o posturas? La edad ideal parece situarse en el entorno de los 7 u 8 años, aproximadamente, cuando el niño ya tiene un mínimo de fuerza. «Se considera que en esta etapa el objetivo del yoga es ayudarle en su desarrollo físico, enseñarle las colocaciones correctas de un cuerpo sano, ayudarle a fortalecer y a flexibilizar. En esta etapa las prácticas de control de la respiración y meditación no deberían introducirse», advierte Jiménez Suárez.

Por otra parte, el trabajo con niños debe ser siempre «variado y atractivo» para ellos, prosigue. «Su naturaleza les lleva al movimiento y los cambios. Esa cualidad es positiva y les genera una actitud frente a la vida dinámica y alegre», añade. Esto hace también que sea aconsejable que las posturas de yoga, corrobora Ramiro Calle, «las hagan un mayor número de veces, pero durante menos tiempo, para agilizar la práctica y evitar el aburrimiento».

Limitaciones físicas

Pero no todo vale. A esas edades los niños tienen también limitaciones físicas que hay que considerar, advierte Jiménez Suárez. «Sus cuerpos aún no están formados y sus huesos y articulaciones son más débiles que en los adultos. Las posturas cargando peso sobre el cuello deberían evitarse hasta los 18 años y dependiendo de la preparación previa incluso hasta más adelante. Los equilibrios prolongados sobre sus muñecas también están desaconsejados».

En el caso infantil, tal y como se extrae del libro «Yoga para niños», lo mejor sería optar por el yoga físico. Jiménez, tras ocho años de experiencia de enseñanza en niños ha podido comprobar que la flexibilidad puede estar muy reducida desde edades muy tempranas, especialmente en los niños deportistas. «Sus músculos se fortalecen y se acortan, comienzan a tener lesiones y dolores de la parte baja de la espalda… Las posturas de flexibilidad correctamente dirigidas les permiten recuperar en muy poco tiempo, mucho menos que en adultos, las colocaciones sanas de sus cuerpos».

En resumen, concluye esta profesora de Iyengar, «en esta etapa se puede considerar el yoga como una herramienta de ayuda para su desarrollo físico y mental. Si en un futuro el niño muestra interés por la materia y desea continuar tendrá la oportunidad de descubrir el trabajo correcto de las distintas técnicas respiratorias y lograr una columna vertebral perfectamente trabajada por las posturas de yoga».

Fuente: ABC Padres