Si te faltaban razones para empezar a practicar yoga, a continuación te contamos cómo cambia tu cuerpo gracias a esta disciplina, que para muchos es un modo de vida.

Practicar yoga de manera regular reporta grandes beneficios a nuestro cuerpo y a nuestra mente. Algunos de ellos son visibles y se aprecian en poco tiempo, como el aumento de la flexibilidad. Otros pasan más desapercibidos, pero en realidad están mejorando mucho nuestra salud y nuestra calidad de vida.

Mejora tu sistema respiratorio

La respiración es uno de los pilares fundamentales en la práctica de yoga. Por eso una de las primeras cosas que aprendes cuando empiezas a hacer yoga es a respirar correctamente, es decir, inspirando por la nariz en lugar de hacerlo por la boca (que es lo más habitual). Además, se realiza una respiración diafragmática que incrementa la oxigenación celular con todos los beneficios que conlleva; mejora la circulación sanguínea (algo que influye positivamente en nuestro organismo), relaja la musculatura, equilibra el ritmo cardíaco y también el sistema nervioso.

Te vuelves más flexible

El aumento de la flexibilidad es algo que se nota enseguida, aunque lleves poco tiempo practicando. Y esto es más importante de lo que parece a simple vista, porque la flexibilidad corporal nos ayuda a prevenir posibles lesiones, tanto a la hora de hacer ejercicio como en nuestra actividad diaria habitual. Si notas tu cuerpo demasiado rígido al principio no te preocupes, es normal si estás empezando. Pero con un poco de constancia no tardarás en sentirte más flexible. Como consecuencia de ello, notarás cómo van desapareciendo muchos dolores, normalmente musculares, causados por las tensiones del día a día y las malas posturas.

Se refuerza tu sistema inmunológico

La razón de esto la tenemos en la hormona del estrés, es decir, el cortisol, cuyos niveles en nuestro organismo se reducen al practicar yoga. Según se ha comprobado, unos niveles elevados de cortisol en sangre producen alteraciones en el sistema inmunológico, por lo que el yoga te hace más resistente ante las enfermedades. Además, el cortisol en niveles altos puede causar aumento de peso, cambios de humor, problemas para conciliar el sueño o molestias digestivas. Así que, practicando yoga, no solo reducirás tus niveles de estrés, sino que cuidarás de tu salud en general.

Tus músculos y tus huesos se hacen más fuertes

Tonificar y fortalecer la musculatura ayuda a que nuestros huesos estén más protegidos ante posibles lesiones, a reducir dolores musculares y articulares, y prevenir la artrosis. Además, una musculatura definida mejora de manera visible nuestro aspecto físico. Por otro lado, está demostrado que el yoga ayuda a reforzar los huesos y a frenar la pérdida de la masa ósea. Esto es fundamental a la hora de prevenir fracturas y otro tipo de lesiones, en especial si se padece osteoporosis.

Mejora tu equilibrio corporal

El equilibrio es muy importante en yoga para poder realizar las diferentes posturas. Para conseguirlo se ejercita la conciencia que tenemos sobre nuestro propio cuerpo en cada momento. Así, poco a poco, se logra una mejor alineación corporal, realizando en cada momento las correcciones que sean necesarias para alcanzar la posición adecuada. La mejora de nuestro equilibrio es muy importante para prevenir futuras caídas con el paso de los años.

Según diversos estudios, se modifica tu ADN

Uno de ellos es de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, y en él se afirma que el yoga (y también la meditación) es capaz de modificar nuestra genética. Esto se debe a un cambio positivo en las funciones metabólicas celulares. Es decir, el yoga ayuda a que se prolongue la vida de las células de ADN, aumentando la esperanza de vida y reduciendo el riesgo de padecer enfermedades crónicas.