El yoga no es el método más rápido para perder peso, pero sí es de los más efectivos. Compruébalo con estos ejercicios que te proponemos.

La serie de asanas que te propongo está pensada para activar tu metabolismo y ayudarte a adelgazar. Practícala al menos dos o tres veces a la semana y comprobarás en poco tiempo cómo tu cuerpo se irá fortaleciendo, flexibilizando y manteniendo en el peso adecuado para ti.

Pero recuerda: los milagros no existen, aliméntate saludablemente, toma suficiente agua y ¡sé constante!

 

1. Mantiene la tiroides en equilibrio

Sasangasana actúa sobre la tiroides y relaja los hombros, cuello y espalda.

  • Siéntate sobre los talones con la columna erguida y los hombros relajados.
  • Inhala y eleva los glúteos
  • Al exhalar, inclínate hacia adelante hasta que la base de tu cabeza alcance el suelo tan cerca como puedas de las rodillas.
  • Lleva los brazos hacia atrás para sujetar tus tobillos con las manos.
  • Eleva las caderas hasta sentir un suave estiramiento de las cervicales.
  • Mantén seis respiraciones y deshaz lentamente en una exhalación para volver a la postura inicial.

2. Vigoriza y templa tu abdomen

La postura del bote (navasana) es una de las más vigorizantes en la práctica del yoga.

Es una asana exigente que, además de reforzar el abdomen, mejora la digestión y tiene un revitalizante efecto sobre la glándula tiroides. ¡Mantenla con decisión y firmeza!

  • Siéntate sobre tu esterilla con las rodillas flexionadas y las plantas de los pies en el suelo.
  • Inclínate con suavidad hacia atrás, alarga el tronco e, inhalando, levanta los pies del suelo hasta que tus muslos se encuentren en un ángulo de 45°.
  • Estira los brazos hacia los costados de las piernas y colócalos paralelos al suelo. Asegúrate de que no se curve la columna y mantén el abdomen contraído y los hombros y el rostro relajados.
  • Haz cinco respiraciones fluidas y controladas y deshaz en una exhalación.

3. Para entrar en calor

Anjaneyasana nos ayuda a entrar en calor ya que combina fuerza, equilibrio y estiramiento.

  • De rodillas, da un paso al frente con el pie derecho de manera que la rodilla se alinee con tu tobillo.
  • Deja caer la pelvis y dirige el cóccix en dirección al suelo.
  • Inhala y levanta los brazos por encima de tu cabeza elevando el pecho y estirando ambos costados del tronco.
  • Exhala, deja caer las caderas un poco más e incrementa algo la curvatura de tu espalda.
  • Lleva la mirada hacia las manos.
  • Mantén unas cinco respiraciones y deshaz en una exhalación.
  • Luego, repite con la otra pierna.

4. ¡Te llena de buena energía!

El camello es una asana fantástica para momentos de cansancio o fatiga ya que tiene un potente efecto energizante.

  • Arrodíllate, con las piernas separadas a la distancia de las caderas y con los muslos perpendiculares al suelo.
  • Presiona con los empeines el suelo y lleva las manos a la cadera.
  • Inhala y presiona hacia adelante los muslos avanzando las caderas para arquear la espalda hacia atrás.
  • Al exhalar, suelta los brazos y coloca tus manos en los talones.
  • Relaja el cuello para que la cabeza cuelgue hacia atrás sin tensión, con la barbilla apuntando hacia el techo.
  • En una inhalación, eleva el brazo derecho estirado por encima de tu cabeza.
  • Mantén la postura cinco o seis respiraciones profundas .
  • Repite con el otro lado.

5. Espalda y digestión en forma

  • Túmbate boca abajo con los pies y la frente apoyados en el suelo.
  • Pon las palmas de tus manos debajo de los hombros con los dedos hacia adelante.
  • Inhala profundamente y levanta la cabeza y el pecho mientras curvas la columna.
  • Mantén la pelvis contra el suelo y proyecta el pecho hacia el techo.
  • Mantén los codos siempre ligeramente flexionados y cerca del cuerpo y asegúrate de que los hombros y el cuello permanecen relajados.
  • Estira el cuello hacia arriba y lleva la cabeza atrás.
  • En una inhalación, levanta las piernas como si quisieras tocarte la cabeza con los pies.
  • Haz cinco o seis espiraciones profundas y rítmicas y exhala luego, para salir bajando lentamente el pecho y la frente al suelo.

6. Flexible «quemagrasas»

Estimula la glándula tiroides y la flexibilidad de la columna, y ayuda a acelerar el metabolismo.

  • Túmbate boca arriba, estira los brazos por debajo de tu espalda y entrelaza los dedos pulgares con las palmas abiertas hacia el suelo.
  • Mete el mentón hacia el pecho y relaja los hombros.
  • En una inhalación, presiona los codos contra el suelo y eleva el tronco y la cabeza.
  • Exhala y descansa la coronilla en el suelo al tiempo que arqueas un poco más tu columna.
  • Mientras estás en la postura, realiza cinco respiraciones inhalando en las costillas para abrir más el pecho y exhalando y liberando todo el aire por la nariz.
  • Mientras inhalas lleva el mentón al pecho y apoya hombros y cabeza en el suelo.

Fuente: Cuerpo y Mente