Nuestra vida está plagada de estímulos que hacen prácticamente imposible amarrar la mente, dejarla en blanco y centrarse en el momento presente. Si eres una persona muy activa para el mindfulness, ¿por qué no pruebas una meditación en la que el cuerpo baila? Bienvenida a 108, el ritual más repetitivo para anclarse al aquí y ahora.

Convertirse en una sinuosa esfinge que fluye de forma continuada hasta en más de un centenar de ocasiones controlando nuestra respiración. ¿Y para qué? ¿No es aburrida una práctica tan repetitiva? ¿Me cansaré? Seguro que estas preguntas te rondan la cabeza. Laura Tello, experta yogui que organiza talleres en los que se imparte la disciplina de los 108 saludos al sol explica en qué consiste: «El saludo al sol es una serie compuesta de 10 asanas -posturas en yoga- que se enlazan a través de la respiración. Tras este ritual de limpieza en que se repiten 108 veces en cadena, se produce una renovación de energía vital». Es decir, te sientes como nueva.

Existen tantas teorías como esas repeticiones acerca de la magia del 108. Tello, que ha leído mucho sobre el tema, cuenta que diversas culturas y religiones tienen este número como sagrado. «El llamado chakra anahata o centro energético del corazón lo forman 108 líneas de energía que confluyen en un punto, los estados del alma humana son 108, el alfabeto en Sánscrito se compone de 54 letras en femenino y masculino que sumadas son 108, la distancia entre el Sol y la Tierra son 108 veces el diámetro del Sol…». Como cualquier práctica, cada persona elige cuándo y cómo realizarla, aunque según esta experta, normalmente ayuda a cerrar y abrir ciclos o etapas de la vida, semanas o meses. Un día perfecto sería, por ejemplo, el domingo.

¿QUÉ NECESITAS PARA UN 108?

Para realizar esta clase de yoga solo requieres ropa con la que te sientas cómoda y un mat. Un entorno al aire libre o un espacio cerrado con luminosidad son lugares idóneos para esta meditación activa. «Sientes al cuerpo bailando guiado por la respiración y eso te adentra en un estado meditativo», asevera Tello, que recomienda no comer o beber inmediatamente antes de la sesión (al menos dos horas) ni, por supuesto, durante la clase para no interrumpir los ciclos. «Apagaríamos nuestro fuego interno. Mientras ejecutas los 108 saludos al sol de forma tan rápida y fluida no puedes parar, aunque cada uno siga su ritmo. Inmediatamente después, hay que estirar para soltar las articulaciones».

LOS BENEFICIOS DE ESTA ACTIVIDAD

La práctica de yoga, en esa serie de asanas, no deja de ser ejercicio físico y, por tanto, aunque está indicado para todo el mundo independientemente de la edad, nivel y condición física, se requiere de un mínimo fondo para determinadas posiciones. «Esto no quiere decir que no se pueda llegar a tener mayor flexibilidad a base de un trabajo continuado, pero puede que haya personas a las que les cueste más», desliza. Lo más importante de la práctica, asevera, es «controlar la respiración«, como en cualquier yoga.

Más allá de las calorías, a nivel mental también hay beneficios. «Estamos demasiado enfocados hacia el exterior, proyectados hacia lo que ansiamos y anclados en lo que ya se quedó atrás. Muchas veces perdemos el momento presente y no miramos hacia dentro. Esta práctica es perfecta para no dejar que la mente nos domine y dirija, de modo en que los pensamientos estén a tu disposición», afirma Tello.

Pero cuesta mucho dejar la mente en blanco, ¿verdad? Enfócate solo en ralentizar y apaciguar todo ese ruido mental. «Un truco es poner atención plena en lo que estamos haciendo: escuchando y sintiendo cada movimiento y la inhalación y la exhalación. Según como respiramos, vivimos. ¿Tú cómo respiras?».

Fuente: Telva